Para todo al que le interese, como ya dijimos al comienzo de este curso, les ofrecemos una propuesta interesante para ver algo de teatro y así complementar la formación que recibimos todos los viernes en el Taller 1.
Si no te vas de puente puedes ir a ver esto:
"Los figurantes"
Grupo de teatro Grouplin.
Entrada Gratuita.
Jueves 19 de marzo a las 22.00,
en el colegio mayor San Juan Evangelista (Metro: Metropolitano)
Es una buena manera de hacer vida universitaria y también cultural.
sábado, 14 de marzo de 2009
jueves, 12 de marzo de 2009
Sesión 8 ( 6-Marzo-2009) [Crónica de Estela]
Puesto que Abel tuvo que irse algo antes y no pudo vivir la sesión íntegra, esta semana no va a ser él quien os haga la crónica de lo que pasó. Pero no sufráis, volverá.
Era la última sesión con Darío y aunque con algunas bajas comenzamos a preparar la sala para lo que se avecinaba, el último punto de vista que íbamos a trabajar, la arquitectura. Entramos en el armario y sacamos el plinto (que pesaba al menos el doble de lo que sería normal por la capa de polvo que lo cubría), movimos los rollos y los bancos suecos. Y, cuando todo estaba colocado por fin, comenzamos a limpiar. Una pasada de la escoba y el trapo y todo como nuevo.
Bueno, ya estaba todo listo, era la hora de empezar y Darío nos sorprendió con “apuntes”, un breve resumen de lo que hemos estado trabajando. Tras una lectura rápida de los diferentes puntos de vista del método nos pusimos manos a la obra.
Empezamos andando por el espacio de manera libre y marcamos figuras que repetíamos una y otra vez con diferente amplitud. Cambiamos el tipo de desplazamiento e introdujimos los diferentes elementos de arquitectura que habíamos preparado. Jugamos con ellos, con los diferentes desplazamientos y con nuestros compañeros.
Ya podíamos empezar. En grupos de cinco y con los nuevos elementos que componían ahora el escenario fuimos saliendo y creando nuevas figuras, nuevos movimientos, nuevas relaciones... Hasta que de pronto, en uno de los grupos, nació una historia. Fue un momento casi mágico. Todo lo que estaban haciendo tenía un sentido, una relación con lo anterior, y todos estaban perfectamente coordinados. Estábamos empezando a aceptar las propuestas de los demás sin elaborar una propuesta nueva hasta agotar la anterior. Además mantenían nuestra atención con miradas en determinados momentos que nos hacían estar alerta para ver lo que iba a suceder a continuación. Después de todo esto, todos trabajamos con más entusiasmo si cabe. Esperando que algo parecido sucediera. Y fue así como nacieron otras historias. Algunas que desconcertaron un poco, como el ladrón de calcetines, en la que nadie sabe por qué Abel fue quitándonos los calcetines a todos y al final terminamos tirándonoslos unos a otros. También comenzamos a jugar en el armario con juegos de manos y pies. Armario que luego convertimos en una especie de cárcel donde Sergio pasó bastante tiempo porque Javi, que comenzó dominandonos a todos, no le dejo salir hasta que Víctor le ayudó. Todos trabajábamos sobre la misma historia y nuestros movimientos tenían ya una intención dentro de una historia conjunta.
Qué más decir. Estos días de trabajo con Darío han sido INCREÍBLES. Ha sido un ciclo intenso pero a todos se nos ha hecho corto, y es que nos hemos reído y hemos disfrutado en cada momento de las sesiones.
Era la última sesión con Darío y aunque con algunas bajas comenzamos a preparar la sala para lo que se avecinaba, el último punto de vista que íbamos a trabajar, la arquitectura. Entramos en el armario y sacamos el plinto (que pesaba al menos el doble de lo que sería normal por la capa de polvo que lo cubría), movimos los rollos y los bancos suecos. Y, cuando todo estaba colocado por fin, comenzamos a limpiar. Una pasada de la escoba y el trapo y todo como nuevo.
Bueno, ya estaba todo listo, era la hora de empezar y Darío nos sorprendió con “apuntes”, un breve resumen de lo que hemos estado trabajando. Tras una lectura rápida de los diferentes puntos de vista del método nos pusimos manos a la obra.
Empezamos andando por el espacio de manera libre y marcamos figuras que repetíamos una y otra vez con diferente amplitud. Cambiamos el tipo de desplazamiento e introdujimos los diferentes elementos de arquitectura que habíamos preparado. Jugamos con ellos, con los diferentes desplazamientos y con nuestros compañeros.
Ya podíamos empezar. En grupos de cinco y con los nuevos elementos que componían ahora el escenario fuimos saliendo y creando nuevas figuras, nuevos movimientos, nuevas relaciones... Hasta que de pronto, en uno de los grupos, nació una historia. Fue un momento casi mágico. Todo lo que estaban haciendo tenía un sentido, una relación con lo anterior, y todos estaban perfectamente coordinados. Estábamos empezando a aceptar las propuestas de los demás sin elaborar una propuesta nueva hasta agotar la anterior. Además mantenían nuestra atención con miradas en determinados momentos que nos hacían estar alerta para ver lo que iba a suceder a continuación. Después de todo esto, todos trabajamos con más entusiasmo si cabe. Esperando que algo parecido sucediera. Y fue así como nacieron otras historias. Algunas que desconcertaron un poco, como el ladrón de calcetines, en la que nadie sabe por qué Abel fue quitándonos los calcetines a todos y al final terminamos tirándonoslos unos a otros. También comenzamos a jugar en el armario con juegos de manos y pies. Armario que luego convertimos en una especie de cárcel donde Sergio pasó bastante tiempo porque Javi, que comenzó dominandonos a todos, no le dejo salir hasta que Víctor le ayudó. Todos trabajábamos sobre la misma historia y nuestros movimientos tenían ya una intención dentro de una historia conjunta.
Qué más decir. Estos días de trabajo con Darío han sido INCREÍBLES. Ha sido un ciclo intenso pero a todos se nos ha hecho corto, y es que nos hemos reído y hemos disfrutado en cada momento de las sesiones.
miércoles, 4 de marzo de 2009
Sesión 7 (27-feb-2009) [Crónica de Abel]
En primer lugar pedir debo aclarar que es cierto que no hubo tanto “caos” en la sesión anterior. Parece ser que el apelativo se quedaba muy grande, pero que hubo algo de desorden es innegable y una cosa no quita la otra y del desorden su pueden sacar muuuuchas cosas y a veces es muy necesario.
Otra sesión más y de vuelta Darío con sus View points y sus “Buena escucha ahí atrás”, “buena coordinación”, “buen arranque kinestésico”…
En primer lugar caminamos con presencia, con ese maravilloso foco que nos sale a cada uno de nosotros del pecho, para poco a poco movernos como si nos trasladásemos por diferentes fluidos, desde el agua destilada al cemento casi seco.
Acto seguido nos agrupamos como si de un banco de peces se tratase, moviéndonos al unísono, llevando la iniciativa cada vez uno diferente, semejando un único ser que se desplazaba compasadamente. A continuación nos convertimos en diferentes animales y nos trasladábamos como tales por el espacio.
Tras esto y entrando en lo importante de veras, continuamos con el trabajo de escuchas entre compañeros, de trabajo en grupo con un público. En esta ocasión teníamos mayor libertad de movimientos ya que podíamos desplazarnos por todo el espacio y realizar los movimientos que quisiéramos. El resultado fue espectacular. Llegaron a verse cosas muy bonitas, como interacciones entre los actores, ya fuesen caras a caras o seguimientos, se vieron muchas secuencias de movimientos, se aprovechó muy bien el espacio y la perspectiva con respecto al público… se crearon pequeñas historias que de desarrollarse más podrían dar lugar a auténticas composiciones dignas de mostrar a un público. Se vio mucha improvisación y se vio mucha expresión corporal.Tanto Javier Gil, como Coterón, como María, de habernos visto, hubiesen estado muy orgullosos de ser los responsables de lo que se vio.
Otra sesión más y de vuelta Darío con sus View points y sus “Buena escucha ahí atrás”, “buena coordinación”, “buen arranque kinestésico”…
En primer lugar caminamos con presencia, con ese maravilloso foco que nos sale a cada uno de nosotros del pecho, para poco a poco movernos como si nos trasladásemos por diferentes fluidos, desde el agua destilada al cemento casi seco.
Acto seguido nos agrupamos como si de un banco de peces se tratase, moviéndonos al unísono, llevando la iniciativa cada vez uno diferente, semejando un único ser que se desplazaba compasadamente. A continuación nos convertimos en diferentes animales y nos trasladábamos como tales por el espacio.
Tras esto y entrando en lo importante de veras, continuamos con el trabajo de escuchas entre compañeros, de trabajo en grupo con un público. En esta ocasión teníamos mayor libertad de movimientos ya que podíamos desplazarnos por todo el espacio y realizar los movimientos que quisiéramos. El resultado fue espectacular. Llegaron a verse cosas muy bonitas, como interacciones entre los actores, ya fuesen caras a caras o seguimientos, se vieron muchas secuencias de movimientos, se aprovechó muy bien el espacio y la perspectiva con respecto al público… se crearon pequeñas historias que de desarrollarse más podrían dar lugar a auténticas composiciones dignas de mostrar a un público. Se vio mucha improvisación y se vio mucha expresión corporal.Tanto Javier Gil, como Coterón, como María, de habernos visto, hubiesen estado muy orgullosos de ser los responsables de lo que se vio.
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